Persianas nuevas a medida
Cuando la persiana ya no admite más arreglos, la cambiamos por una de aluminio o PVC.
Si tu persiana no sube, se ha caído o la cinta se ha partido, vamos desde nuestro taller del barrio con los recambios en la furgoneta. A cualquier hora, también de noche y en festivos.
La reparación de persianas en la Vall d'Hebron que más hacemos es la más simple. Una cinta que se ha deshilachado de tanto tirar, un recogedor que ya no enrolla o unas lamas que se han salido de la guía. Son averías que dejan la ventana inservible, pero que se arreglan en una visita y sin obra.
Llevamos trece años trabajando con las persianas de los bloques de Horta-Guinardó. En los edificios de los años sesenta y setenta de Sant Genís, Montbau o la Teixonera todavía hay muchas persianas de PVC y de aluminio de primera generación. Sabemos qué piezas llevan y las tenemos en stock, así que no hace falta esperar a que llegue un recambio.
Es la avería de siempre. La cinta roza con el pasacintas durante años hasta que se parte, casi siempre con la persiana bajada. Cambiamos la cinta completa, revisamos el muelle del recogedor y, si está vencido, lo sustituimos también para que la persiana no vuelva a quedarse a medias.
En las persianas de manivela revisamos el torno y la varilla, que se desgastan en los días de viento cuando alguien intenta bajar la persiana deprisa.
Cuando una lama se parte o se sale de su sitio, la persiana se tuerce y empieza a rozar dentro de la guía. Sustituimos las lamas dañadas por otras del mismo perfil y color, desde aluminio térmico hasta PVC, y alineamos de nuevo la persiana.
Si el problema está dentro del cajón, desmontamos la persiana para revisar el eje octogonal, las cápsulas y los flejes que la sujetan. Un eje doblado o una cápsula rota hacen que la persiana suba torcida y acabe atascándose arriba.
En los balcones de Horta y del Carmel todavía quedan muchas alicantinas de lamas de madera unidas con cordón. Se estropean por el sol y la lluvia, que pudren el cordón y sueltan las lamas. Cambiamos el cordón, reponemos las lamas partidas y revisamos las poleas de arriba para que vuelva a enrollarse recta.
Las persianas enrollables de madera, más habituales en pisos reformados, necesitan otro trato. Lijamos y ajustamos las lamas que se han hinchado con la humedad para que corran de nuevo por la guía sin engancharse.
En muchas fincas antiguas de Barcelona las ventanas y balcones llevan mallorquinas, las persianas de lamas fijas o móviles que abren como una puerta. Con los años las lamas se sueltan, las bisagras ceden y la hoja deja de encajar en el marco. Sustituimos lamas mallorquinas por paneles o secciones, ajustamos las bisagras y cambiamos los pasadores y las fallebas que ya no cierran.
Una guía abierta o doblada por un golpe hace que la persiana se salga o que baje rozando, y acaba estropeando las lamas. Enderezamos la guía cuando es posible y, si el aluminio está partido, la cambiamos entera. También sustituimos la tapa de registro del cajón cuando está rota o no cierra, porque es por donde se escapa el calor en invierno y por donde entra el polvo en la persiana.
En las persianas con motor comprobamos primero lo sencillo, el pulsador, el mando y los finales de carrera, que se desajustan con el uso. Si el motor está averiado, lo reparamos o lo cambiamos por uno de Somfy, Simu, Nice, Gaviota o Came del mismo par. Si lo que buscas es poner motor a una persiana manual, eso lo explicamos en motorizar persianas en casa.
Buena parte de las averías caras empiezan con guías sucias. Una vez al año conviene limpiar las guías con un paño seco y aplicar un poco de spray de silicona, nunca aceite, que atrapa el polvo. También ayuda subir y bajar la persiana acompañando la cinta, sin soltarla de golpe, y no dejarla a medias los días de viento fuerte.
Una persiana que se queda abierta en un bajo o en un primer piso es un problema de seguridad que no puede esperar al lunes. Atendemos las 24 horas, fines de semana y festivos incluidos. Si la persiana no tiene arreglo esa misma noche, la dejamos bajada y asegurada, y volvemos a terminar el trabajo.
Cinta de varios anchos, lamas, recogedores y ejes van en la furgoneta, no en un pedido.
Salimos desde nuestro taller, a pocas calles de tu casa, de día, de noche y en festivos.
Tenemos seguro de responsabilidad civil para cualquier daño en tu casa durante la reparación.
Nos llevamos la cinta, las lamas o el motor que cambiamos y dejamos la ventana limpia.
Por teléfono o con el formulario. Si puedes, mándanos una foto por WhatsApp y te orientamos antes de ir.
Abrimos el registro del cajón o el recogedor y vemos qué pieza ha fallado y por qué.
Antes de empezar sabes qué vamos a cambiar y cuánto cuesta. Si no te encaja, no tocamos nada.
Probamos la persiana varias veces arriba y abajo, recogemos lo viejo y limpiamos la zona.
El importe depende de la pieza que haya fallado, del tamaño de la persiana y de si hay que desmontarla del cajón. Estos son los niveles habituales.
Cambio de cinta o de cuerda, ajuste de guías y recogedores que no enrollan.
Trabajos con la persiana desmontada del cajón. Varía según el número de lamas y el perfil.
Reparación o cambio del motor tubular y ajuste de los finales de carrera.
Las salidas de madrugada y en festivos se valoran aparte y te lo decimos al llamar, antes de salir.
Cambiar la cinta es de los trabajos más económicos que hacemos. El importe depende de si también hay que sustituir el recogedor de la pared y de lo pesada que sea la persiana, porque las grandes de salón piden una cinta más ancha. Te decimos lo que va a costar por teléfono o al ver la persiana, antes de tocar nada.
En la mayoría de los casos sale a cuenta repararla. Una cinta, unas lamas o un eje cuestan mucho menos que una persiana nueva y la ventana queda igual que antes. Solo recomendamos cambiarla cuando la mayor parte de las lamas están deformadas o el material está tan quemado por el sol que se parte al tocarlo.
Casi siempre es la cinta, que se ha partido por el desgaste, o la unión entre la persiana y el eje, que se ha soltado. Cuando pasa, la persiana baja entera y ya no se puede subir tirando. No la fuerces desde abajo, porque puedes doblar las lamas contra las guías y convertir una reparación sencilla en una más cara.
No. Las reparaciones se hacen abriendo el registro del cajón por dentro de la vivienda y el recogedor de la pared, que se atornillan y se vuelven a cerrar. Solo en persianas con el cajón tapiado, algo que vemos en algunos pisos antiguos de Horta, hay que abrir un registro nuevo, y te lo avisamos antes.
Un cambio de cinta o de recogedor se hace en menos de una hora. Cambiar lamas o el eje lleva algo más, porque hay que desmontar la persiana del cajón. Como llevamos recambios en la furgoneta, la mayoría de reparaciones se terminan en la misma visita.
Llámanos a cualquier hora y te decimos cuándo podemos pasar.
Cuando la persiana ya no admite más arreglos, la cambiamos por una de aluminio o PVC.
Tiendas, bajos y garajes con la persiana atascada o sin motor.
Enrollables, plisadas o fijas, hechas a la medida de tu ventana.
Te respondemos en menos de una hora, sin compromiso.